La tragedia del terremoto en Venezuela ha expuesto las contradicciones del "socialismo del siglo XXI" y ha generado un descontento social que se manifiesta en protestas y cuestionamientos al gobierno. La frase "menos armas y más palas" se repite entre la población, evidenciando la ausencia de los militares en las labores de rescate en las primeras horas.
Expertos políticos señalan que el chavismo podría perdurar como corriente electoral, pero el madurismo quedaría completamente borrado tras la catástrofe. Las imágenes de ciudadanos enfrentándose a oficiales y reclamando a Nicolás Maduro, hijo del presidente, reflejan un cambio en la actitud de la gente, que ha perdido el miedo y exige respuestas ante la inacción estatal.
La sensación de abandono por parte de las autoridades y la falta de atención a las necesidades primordiales han erosionado la confianza en el gobierno. La tragedia ha desnudo la fragilidad de un Estado que, a pesar de su aparente fortaleza en el control social, se muestra ausente ante la emergencia.