Nair Torres comparte su experiencia de recuperación física y emocional tras ser diagnosticada con rectificación de columna, ansiedad y ataques de pánico.
Debido al estrés, Nair experimentó dolores intensos, pérdida de sensibilidad en brazos y piernas, y falta de control corporal, lo que la llevó a un tratamiento médico y de kinesiología. A pesar de sentir mejoras temporales, los síntomas persistían.
Comenzó a usar el "agua viva" tres veces al día, acompañada de oración, y también la utilizó para bañarse. Al perseverar en las reuniones y conocer a Jesús, notó una mejoría en su cuerpo, desaparecieron los calambres, el dolor y recuperó la fuerza y concentración.
Gracias a la fe y al "agua viva", Nair recuperó su fuerza, estabilidad y puede realizar actividades físicas que antes no podía, preparándose para su futuro.