El régimen de industrialización de motos, sancionado en 2019, impulsa el ensamble local, aunque el 97% de las motos ensambladas en el país incorporan una proporción mínima de componentes nacionales.
Las motos de menor cilindrada, por debajo de los 110 cc, son las más vendidas y su costo de ensamble puede representar hasta un 30% de su valor, lo que explica el enfoque en este aspecto para obtener ventaja competitiva.
Este proceso de ensamble genera empleo directo, con aproximadamente 5.000 a 7.000 puestos de trabajo en las 14 fábricas del sector.
La apertura a la importación ha atraído a nuevos jugadores interesados en ensamblar y, eventualmente, integrar componentes nacionales.