La vida del protagonista se divide entre la producción y la espiritualidad. Atiende pacientes y, para equilibrar, necesita conectarse con la tierra, yendo a cosechar. Considera que ser orgánico es la "tecnología del ser humano" y promueve esta práctica en espacios pequeños por su alta calidad.
La producción orgánica, según su experiencia, requiere detectar y controlar plagas tempranamente de forma manual, lo que contrasta con la maquinaria y la fumigación a gran escala. Este enfoque implica un paradigma diferente de concebir la tierra, el trabajo en equipo y el cuidado del entorno, ya que considera que "la tierra no está agotada, nosotros la agotamos".