Se explica que las primicias son una ofrenda de fe al inicio de la temporada, antes de la cosecha, a diferencia del diezmo que se da sobre lo ya recibido. Se compara con Caín y Abel, donde Abel ofreció las primeras crías de su ganado.
Dar lo primero a Dios, por fe, asegura que el resto será bendecido. El principio del diezmo y las primicias es el mismo: lo primero para Dios.
El diezmo es el primer monto asignado de nuestro presupuesto, y al demostrarle a Dios que Él está en primer lugar, el resto de nuestras finanzas quedan bendecidas.