Se genera un fuerte debate sobre las críticas y acusaciones hacia la selección argentina, desestimando las quejas como "lloriqueos" y defendiendo el desempeño del equipo.
Se recuerda la final del Mundial 2014 contra Alemania, mencionando jugadas polémicas como un golpe de Neuer a Higuaín y un supuesto penal regalado a Alemania en 1990, para argumentar que siempre ha habido situaciones desfavorables.
Se enfatiza la importancia de la garra y el esfuerzo de los jugadores, citando el ejemplo de Enzo Fernández y Julián Álvarez, y se critica a quienes buscan "bajar el precio" al rendimiento del equipo.
Se concluye que lo fundamental es jugar bien y que las acusaciones de compra de partidos o favorecimientos son infundadas, instando a los críticos a aprender a jugar en lugar de quejarse.