Se plantea la necesidad de un plan de seguridad urgente para los próximos festejos, especialmente ante la posibilidad de un triunfo en el Mundial.
Se enfatiza la dificultad de controlar multitudes y la importancia de un sistema de seguridad que supere ampliamente al de eventos festivos comunes.
Se recuerda el desborde ocurrido tras el último triunfo, señalando la falta de previsión y canalización adecuada de la gente.