El programa continúa con la consagración de agua como un acto de fe, recordando que la fe sin obra está muerta. Se leen pedidos de oración enviados por los televidentes, incluyendo solicitudes para aliviar calambres nocturnos, problemas de salud de un nieto y dolencias de columna que afectan la movilidad.
Se enfatiza que Dios suplirá todas las necesidades y se anima a presentarle los pedidos, citando la escritura "pedir y se os dará". Se anuncian los servicios dominicales en la congregación cercana al Obelisco, destacando que es un día de milagros y Santa Cena.
Se presenta el testimonio de una mujer boliviana que padecía visión doble, lo que le impedía realizar actividades como manejar. Tras consultar a varios médicos sin éxito, experimentó frustración ante la falta de diagnóstico y la persistencia de sus síntomas, incluyendo dolores de cabeza.