Las olas de calor sin precedentes en Europa afectan a la población de manera desigual. El sur y centro-oeste de Europa registran el mayor impacto, con un 85% de la población sufriendo perturbaciones relacionadas con el clima, como incendios forestales e inundaciones.
La capacidad de afrontar estos fenómenos varía según los ingresos, la vivienda y la salud. Un 40% de los europeos no puede permitirse mantener sus hogares refrigerados durante el verano. La preocupación por el futuro es mayor en el sur de Europa, mientras que en Europa Central y Oriental la principal inquietud es el acceso al agua potable.