El modelo productivo que integra ganadería ovina y agricultura, desarrollado por el INTA, busca agregar valor y sustentabilidad a los sistemas agropecuarios. La producción de corderos pesados se complementa con las actividades agrícolas existentes, aprovechando rastrojos y cultivos de cobertura, y utilizando corrales de alimentación cuando los cultivos están en pie.
Este sistema diversifica la producción y mejora la calidad del suelo, incorporando rumiantes para dar sustentabilidad ambiental. La transformación de granos en carne de alto valor biológico es una clave para evitar la exportación de materia prima y agregar valor localmente. El modelo permite obtener corderos de hasta 50 kg de peso vivo, con canales de 22-25 kg, ideales para cortes de calidad gourmet o para el consumo familiar.
Las ventajas de este enfoque incluyen la mejora de la calidad del suelo, la incorporación biológica y la transformación de granos en proteína de alto valor. El INTA trabaja en la adaptación de tecnologías y en la promoción de este modelo entre los productores, buscando consolidar la cadena de producción de carne ovina de calidad y expandir el mercado hacia el sector HORECA (hotelería, restaurantes y catering).