La NASA, en colaboración con la empresa privada Catalyst Space, emprende una misión sin precedentes para elevar la órbita del observatorio espacial SWIFT, que actualmente se encuentra a 360 km de la Tierra y corre el riesgo de desintegrarse al reingresar a la atmósfera. La nave espacial Link será la encargada de acoplarse a SWIFT y propulsarlo a una órbita segura de entre 500 y 600 km.
SWIFT, lanzado en 2004, es conocido por su capacidad para detectar explosiones de rayos gamma y ha realizado descubrimientos revolucionarios. La misión de rescate, que durará aproximadamente tres meses, busca abordar el problema de la basura espacial, compuesta por miles de objetos que orbitan la Tierra a alta velocidad y representan un peligro para satélites y futuras misiones.
El desarrollo de la misión se realizó en un tiempo récord de nueve meses, destacando la urgencia de encontrar soluciones para la acumulación de desechos espaciales. El éxito de esta misión podría allanar el camino para la reubicación, reparación o reabastecimiento de otros objetos en órbita, extendiendo su vida útil y reduciendo la necesidad de lanzar nuevos satélites.