Se reflexiona sobre el impacto del Mundial en el humor social argentino, sugiriendo que, si bien genera un alivio temporal, no resuelve los problemas de fondo. Se recuerda que ganar un Mundial no garantiza la victoria en elecciones, como lo demuestran los casos de Raúl Alfonsín y Alberto Fernández.
Surge la duda sobre por quién hinchará Javier Milei en el partido contra Inglaterra, especulando que podría ser por Argentina, aunque se menciona su fanatismo por "La Tota". Se plantea la hipótesis de que el presidente podría evitar pronunciarse para no generar conflictos.