En un campamento en La Guaira, Venezuela, unas 1700 personas afectadas por el terremoto reciben ayuda, servicios médicos, alimentación e hidratación. La coexistencia de organizaciones nacionales e internacionales permite cubrir estas necesidades básicas.
Se estima que el campamento deberá funcionar al menos un mes, con 800 literas dispuestas bajo una gran carpa. Las autoridades planean reubicar a las personas en viviendas restauradas o nuevas, pero el desafío es enorme y las condiciones actuales son precarias.