El presidente Javier Milei está convencido de ser un referente de la ultraderecha a nivel latinoamericano y global, aspirando a ser el principal interlocutor de Donald Trump en la región.
Esta ambición genera una profunda rivalidad con Lula da Silva, presidente de Brasil. Milei se ve a sí mismo jugando un rol protagónico y no descarta dedicarse a dar conferencias una vez concluida su posible reelección.
Se menciona que Milei cree fervientemente en su rol de líder de la ultraderecha y que busca consolidar esa posición a nivel internacional.