Yolanda comparte la historia de cómo su hija, tras un período de rebeldía y abandono, logró un cambio total gracias a la fe y al uso del "agua viva".
Su hija se había ido de casa a los 16 años, quedado embarazada y alejado de la familia. A pesar de los intentos de Yolanda por aconsejarla, su hija la rechazó. Sin embargo, Yolanda persistió en la oración y en rociar "agua viva" en la casa de su hija.
Eventualmente, su hija la llamó pidiendo hablar y reconociendo que estaba mal. Decidió retomar sus estudios, se recibió y ahora tiene trabajo. La relación madre-hija se ha transformado positivamente, volviéndose una relación de amigas.
Este relato destaca el poder de la fe y la perseverancia para superar conflictos familiares y lograr un cambio significativo en la vida de las personas.