Se muestra la difícil realidad de un barrio en José C. Paz, donde un merendero llamado "Calpa y Zongo" (quechua para "fuerza y corazón") asiste a cientos de niños y familias necesitadas.
El acceso al merendero es complicado, especialmente en días de lluvia, y el lugar carece de infraestructura básica. Los niños a menudo asisten solos, ya que sus padres no pueden acompañarlos.
La organización, que lleva 22 años funcionando, depende de la asociación "Solibordes Sin Fronteras" y no recibe ayuda estatal, a pesar de haber presentado numerosos pedidos al municipio.
La responsable, Ángela, expresa la urgencia de conseguir alimentos, destacando que preparan la comida en otro centro y la trasladan hasta allí debido a la falta de una cocina adecuada en el merendero.