A pesar del creciente movimiento anti-inmigración en Sudáfrica, cientos de personas continúan emigrando desde la frontera con Zimbabue, buscando regularizar su situación para poder regresar. El cruce del río Limpopo se realiza en balsas, desafiando peligros como cocodrilos e hipopótamos, y la hostilidad de algunos sudafricanos.
Las autoridades sudafricanas reconocen la migración irregular como un problema continental que requiere la atención de todo el continente. En las últimas semanas, se han registrado acciones xenófobas, incluyendo protestas con palos y machetes contra migrantes indocumentados, así como actos de vandalismo contra negocios de extranjeros.
Los ciudadanos sudafricanos responsabilizan a los migrantes africanos por la falta de empleo y el aumento de la delincuencia. La situación refleja una creciente tensión social y la necesidad de abordar las causas subyacentes de la migración y la xenofobia en la región.