Django relata las duras condiciones de la posguerra y la dictadura franquista en Cataluña, incluyendo la prohibición de hablar catalán y los castigos en la escuela por hacerlo.
Describe cómo, a pesar de la prohibición, en casa y en la calle se seguía hablando catalán, y cómo se les instaba a "hablar cristiano" como si el catalán no lo fuera.
Comparte la anécdota de su padre siendo recompensado con pan blanco por tocar en una fiesta mayor, un bien escaso en esa época.