La conversación derivó hacia la problemática de los jóvenes involucrados en delitos, vinculando su accionar a la drogadicción y a entornos de vulnerabilidad social.
Se expresó que, si bien es lamentable que los jóvenes delincan, en muchos casos provienen de entornos familiares donde el delito es una constante, lo que dificulta tener un futuro diferente.
Se planteó que la falta de contención y las circunstancias de vida adversas pueden llevar a los jóvenes a ver la delincuencia como la única opción, a diferencia de quienes cuentan con mayor apoyo.