La experiencia de la Madre Teresa en Agra, India, con su casa para moribundos y desahuciados, se presenta como un modelo de "buena muerte". El objetivo no es curar, sino ofrecer un lugar cálido, con afecto y cuidados para quienes están en la etapa final de sus vidas.
Esta iniciativa, especialmente relevante en un contexto como el de la India donde muchas personas mueren en la calle, busca dignificar el final de la vida, proporcionando un entorno de acompañamiento y cuidado. No se trata de transgredir el momento natural de la muerte, sino de hacerlo de la manera más humana posible.