Se explora la promesa de Jesús: "Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá". Se aclara que esta promesa es condicional y requiere que las palabras de Cristo permanezcan en nosotros, lo cual implica no solo escucharlas, sino obedecerlas.
Se define "permanecer en Jesús" como obedecer sus mandamientos, de manera similar a como Jesús obedeció los mandamientos de su Padre y permaneció en su amor. Se espera que los creyentes tengan con Jesús la misma clase de relación que Él tenía con el Padre: estar en Él, hacer su voluntad, depender de sus recursos y buscar su gloria.
Se detallan las características de la relación de Jesús con el Padre: Jesús permanecía en el Padre, fue enviado por Él, hablaba lo que el Padre le decía, hacía solo lo que veía hacer al Padre, dependía de sus recursos y buscaba su gloria. Se enfatiza la sumisión y unidad en esta relación.