Guillermo reflexiona sobre el acto de escribir, sugiriendo que los escritores a menudo escriben para "olvidarse" de las cosas, más que para recordarlas. Esta afirmación abre una perspectiva interesante sobre la motivación y el proceso creativo.
Se aborda la idea de que la escritura puede ser un mecanismo para procesar experiencias y emociones, permitiendo al autor distanciarse de ellas. La conversación gira en torno a la complejidad de la memoria y su relación con la producción literaria en el contexto de las contratapas de Página 12.