La guerra comercial entre China y Estados Unidos tiene al galio como un protagonista clave. China, controlando la producción mundial, ha impuesto estrictos controles a la exportación de este metal, crucial para la tecnología avanzada, como respuesta a las restricciones de EE.UU. a la exportación de chips.
Este movimiento de Beijing golpea directamente a Silicon Valley y pone en evidencia la dependencia occidental del galio chino. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países buscan ahora recuperar terreno en la industria de refinamiento del galio, invirtiendo en nueva infraestructura y talento.