El control del galio, un metal blando con propiedades cruciales para la industria tecnológica, la defensa y las energías renovables, se perfila como un factor determinante en la disputa tecnológica, comercial y geopolítica de las próximas décadas.
China, con su dominio en la producción y refinación, se posiciona a la vanguardia. Sin embargo, la creciente inversión en defensa y la apuesta por energías renovables a nivel global impulsan a otros países a buscar alternativas y desarrollar su propia infraestructura para competir en este mercado estratégico.