El gobierno busca un impulso económico a través de la baja del riesgo país y la atracción de inversiones, pero enfrenta el obstáculo histórico de la falta de continuidad en las políticas. La percepción de riesgo en Argentina desincentiva la inversión a largo plazo.
A medida que el gobierno consolide su poder y la oposición se mantenga fragmentada, se espera una menor volatilidad económica. La posibilidad de ganar en primera vuelta y mantener el modelo económico podría atraer inversores que buscan estabilidad. El plan financiero del gobierno para afrontar la deuda de 27 mil millones de dólares se presenta como un desafío clave.