Los habitantes de Misión La Paz perdieron todo a causa de la inundación, incluyendo freezers y pertenencias personales, viéndose obligados a priorizar su supervivencia y la de sus hijos sobre sus bienes materiales.
La comunidad enfrenta un futuro incierto, ya que la ayuda y las donaciones recibidas son insuficientes para cubrir las necesidades a largo plazo, y temen que en pocos meses nadie se acuerde de su situación.
A pesar de los esfuerzos realizados por los jóvenes de la comunidad para contener el río con bolsas de arena, la crecida superó las defensas, provocando la pérdida total de bienes y la necesidad de buscar refugio en otros lugares.