Estados Unidos ha lanzado una nueva ola de ataques contra objetivos militares en Irán, intensificando el conflicto en la región. A pesar de los llamados a la diplomacia por parte de Naciones Unidas y el Papa, la escalada de tensiones continúa.
Irán, por su parte, ha condenado los ataques estadounidenses y ha advertido a países vecinos que no presten ayuda, señalando que podrían convertirse en objetivos. Donald Trump ha declarado que el estrecho de Ormuz está abierto, a pesar de los bombardeos, mientras que el Centcom asegura que el tráfico en el estrecho fluye con normalidad.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha respaldado la postura de Trump frente a Irán, afirmando que no tiene reparos en recurrir a la fuerza si se incumplen los compromisos. Israel ha sido señalado por Irán como parte de un pacto para no ser atacados, pero continúa con sus acciones militares en el sur del Líbano.
La situación se complica con las acusaciones mutuas entre Irán y Estados Unidos sobre quién incumplió los compromisos. Pakistán ha expresado su preocupación y ha hecho un llamado a la moderación y la desescalada.