El Mundial de fútbol genera un impacto positivo y temporal en la economía argentina, especialmente en rubros vinculados al entretenimiento, gastronomía, electrónica e indumentaria deportiva.
Damián Dipache explica que el fútbol tiene la capacidad de modificar, aunque sea de manera transitoria, los hábitos de consumo de los argentinos, impulsando un crecimiento exponencial en sectores específicos.
Se observa un aumento significativo en las ventas de bebidas, rotiserías, casas de comida y delivery, superando incluso las expectativas para fechas patrias.