Se compara el fervor actual por la selección argentina con el ocurrido en el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando Italia, eliminada tempranamente, también generó apoyo a Argentina, especialmente en Nápoles, donde Maradona era ídolo.
Este fenómeno demuestra cómo la pasión por el fútbol puede trascender fronteras y unificar a personas de diferentes nacionalidades en torno a un equipo o jugador.