Se identificó el dólar atrasado como un factor clave para la actual baja de la inflación, pero se planteó la incertidumbre sobre las consecuencias futuras. Existe la preocupación de que sectores económicos inicien un proceso de dolarización anticipándose al escenario electoral de 2027.
Se evocó la discusión sobre el impuesto a las ganancias en 2015, contrastando con la situación actual donde, debido a la precaria situación económica, la mayoría de los trabajadores no alcanzan a pagarlo. Esto subraya la profunda caída en el poder adquisitivo general.