Las familias afectadas por la inundación en Santa María relatan la pérdida total de sus pertenencias, incluyendo camas y ropa, lo que agrava su situación y dificulta su capacidad para recuperarse económicamente.
Las camas y la ropa mojada son las pérdidas más significativas para los damnificados, quienes además enfrentan la necesidad de buscar trabajo en un contexto de extrema precariedad, con el agravante de la humedad y el frío.
La situación se torna aún más crítica al considerar que muchas familias no poseen viviendas adecuadas y dependen de estructuras precarias que no resisten las crecidas, lo que las expone a constantes pérdidas materiales y a una profunda vulnerabilidad.