Se presenta una visión crítica del gobierno actual, calificándolo como un "gobierno de ocurrencias" sin un mandato claro del electorado. Se argumenta que el gobierno carece de partido, gobernadores y legisladores propios, y que opera "de prestado", sin una base sólida de apoyo político.
Se cuestiona la estrategia del gobierno de enfocarse en indicadores económicos positivos para atraer inversión extranjera, señalando que hasta ahora no ha llegado. Se critica la falta de un plan de gobierno coherente y se sugiere que las decisiones se toman a partir de ocurrencias, como la oposición al feminismo o la reducción de subsidios al cine.
Se expone la preocupación por la falta de representación genuina en el equipo económico, mencionando que varios de sus integrantes no son argentinos ni tienen sus ahorros en el país, lo que genera dudas sobre sus intereses en la industria y los trabajadores locales. Se insiste en que el gobierno no tiene un mandato popular y que sus acciones se asemejan más a cumplir con los dictados de un pequeño grupo de empresarios.