Se realiza un relevamiento sobre el consumo en diferentes barrios de la ciudad, notando una notable ausencia de gente en zonas como Palermo y Colegiales. La única postal de actividad se observa en una pizzería céntrica tradicional, que funciona como punto turístico y atrae visitantes, incluso durante un fin de semana largo y en vísperas de las vacaciones de invierno.
Se aclara que la afluencia a esta pizzería no refleja la situación general del consumo, sino que se debe a su carácter icónico y a ser un "plan turístico". Los visitantes buscan la experiencia de probar un producto emblemático de la ciudad, más que por una necesidad de consumo habitual.
Se compara esta situación con la de otros comercios y barrios, donde la actividad es considerablemente menor. La presencia de turistas y la expectativa de las vacaciones de invierno generan una "burbuja" de consumo en ciertos puntos, pero no representa la realidad económica generalizada.