Carolina relata cómo, tras un abuso sufrido, se refugió en los vicios y cómo su madre la invitó a un tratamiento. Inicialmente reacia, comprendió que debía tomar una decisión para transformar su vida.
Se alejó de sus amistades, dejó los vicios y comenzó a buscar el Espíritu Santo. A través de la oración, la lectura de la Biblia y la conexión con Dios, experimentó un cambio profundo, siendo bautizada y sintiéndose una persona nueva.