María relata su difícil infancia marcada por la violencia familiar, el abandono y el abuso sexual a los cinco años. La entrevistada describe cómo estos traumas la llevaron a intentos de suicidio y a sentirse un objeto.
La mujer cuenta que, a pesar de sus sufrimientos, decidió tener a su primer hijo a pesar de la oposición de su pareja. Tras un segundo intento de suicidio, encontró consuelo y un nuevo camino al asistir a las reuniones de "La Universal".
En la iglesia, María experimentó un cambio profundo al participar de las actividades y recibir la palabra de Dios. A pesar de las dificultades iniciales con su esposo, perseveró y sintió que la fe la transformó, permitiéndole encontrar la felicidad, tener un matrimonio feliz y una familia unida.