El régimen de Burkina Faso acusa a Francia de acciones implacables contra sus intereses y de mantener ambiciones neocoloniales. Denuncian el apoyo activo de Francia a redes subversivas y terroristas que azotan el país y la región del Sahel.
Además, critican las declaraciones sesgadas de Francia sobre Burkina Faso, destinadas a convertirlo en un paria internacional. Esta ruptura diplomática marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y redefine la geopolítica regional.