Bayly reflexiona sobre la figura del artista como alguien que va "a contramano" y es rebelde por naturaleza. Menciona la discoteca "Contramano" como un lugar de refugio para la comunidad gay en una época de homofobia y redadas policiales.
Sugiere que los artistas, al igual que quienes frecuentaban ese lugar, se atreven a desafiar las normas y a vivir de acuerdo a su propia identidad, a pesar de la represión.