Un informe de la ONU advierte que la ayuda pública al desarrollo ha registrado la mayor disminución anual, afectando a organizaciones que asisten a mujeres y niñas en zonas de conflicto. Nueve de cada diez organizaciones no pueden satisfacer las necesidades actuales.
En países como Afganistán, República Democrática del Congo y Haití, estas organizaciones son vitales y permanecen en el terreno incluso después de que la atención internacional se desvía. A pesar de que gran parte del personal trabaja sin remuneración, muchas organizaciones corren riesgo de cierre.