Se describe la estructura de las bandas delictivas dedicadas a las entraderas, señalando que no responden a jefes "a la vieja usanza" sino a redes más complejas. Estas bandas pueden contar con una gran cantidad de "mano de obra" y operar de forma atomizada pero convergente.
Se enfatiza la necesidad de organización, logística e información para cometer estos delitos, lo que las diferencia de delincuentes oportunistas. La confianza y reserva entre los miembros son consideradas medidas de seguridad.