Los vecinos de Isidro Casanova denuncian una total ausencia del Estado en materia de seguridad, sintiéndose desprotegidos ante la creciente delincuencia. Afirman que los hechos delictivos son permanentes y que ya no se trata de robos menores, sino de crímenes graves.
Ante esta situación, los vecinos se organizan para cuidarse entre ellos y planean cercar o cortar calles. Anuncian una marcha masiva para visibilizar su reclamo y piden asistencia estatal, expresando su hartazgo y vulnerabilidad.