El seleccionado argentino mostró una alta intensidad en los primeros minutos de su partido, destacando la presión ejercida por Álvarez sobre la defensa rival. Esta estrategia busca dificultar la salida limpia del equipo contrario y generar oportunidades de gol.
Sin embargo, el equipo argentino pareció desinflarse tras los primeros 10 minutos, evidenciando una falta de continuidad en su juego. Se señala que el equipo no se caracteriza por mantener una intensidad constante, sino que alterna momentos de posesión con repliegues defensivos.
La falta de ritmo y la aparente fatiga física del equipo son aspectos preocupantes de cara a los próximos encuentros. La necesidad de mantener un nivel de intensidad sostenido es crucial para afrontar rivales de mayor jerarquía.