Las familias en zonas rurales enfrentan serias dificultades con el suministro eléctrico, dependiendo de paneles solares con funcionamiento intermitente y de difícil mantenimiento.
La falta de energía solar obliga a caminar largas distancias para cargar celulares o linternas, generando riesgos de seguridad, especialmente para los niños, debido a la oscuridad y la presencia de animales.
La infraestructura vial es precaria, con caminos en mal estado que provocan daños constantes en las motocicletas, principal medio de transporte, y elevan significativamente los gastos de combustible semanales.
Los habitantes de estas zonas rurales expresan la necesidad de mejorar la infraestructura y el acceso a servicios básicos para poder progresar y brindar un futuro más seguro a sus hijos.