Se reitera que para que Dios conteste nuestras oraciones, debemos estar alineados con Él y pedir aquello que glorificará Su nombre, edificará Su iglesia y extenderá Su reino.
Se subraya que la obediencia, la integridad y la generosidad son claves para que nuestras oraciones sean escuchadas y respondidas.
Se concluye que, al pedir de esta manera, Dios responderá, manifestando Su poder y extendiendo Su reino a través de nosotros.