El Papa León XIV, en su visita a Barcelona, celebró una misa en la que reflexionó sobre la importancia de la caridad y la paz. Comparó la vida cristiana con la Sagrada Familia, una obra en constante construcción, y llamó a no ser indiferentes ante el sufrimiento ajeno.
El pontífice instó a los fieles a no creer en falsas promesas y a evitar la arrogancia que divide, promoviendo la humildad y la hermandad. Se hizo un llamado a la acción, invitando a vivir según los principios del Evangelio y a extender la misericordia y la compasión.