Pablo Ramírez, reconocido diseñador, relata su experiencia trabajando para Adriana Constantini a fines de los 90. Destaca la calidad de la ropa de Constantini y su clara visión de marca. Ramírez, considerado un "genio total", un "artista" y un "esteta", aportó su talento en el diseño de sastrería, área que Constantini aprecia especialmente.
La colaboración entre Ramírez y Constantini finalizó cuando él tuvo la oportunidad de independizarse y lanzar su propia marca, "Pablo Ramírez". Constantini apoyó su decisión, aunque expresó preocupación por quién continuaría el trabajo de sastrería. Para su reemplazo, le presentó a Elio De Angeli, quien se convertiría en su socio.