Pablo Ramírez, quien trabajó con Adriana Constantini en 1999, destaca la claridad de la diseñadora sobre su marca y su público. Elogia la incursión de Constantini en la sastrería, un área que a él particularmente le apasiona.
Ramírez describe a Adriana como una mujer con "mucha lucha" y con una visión clara de quién es y qué hace. Su trabajo en la sastrería de la marca fue un punto de conexión importante para él.