Se describe la impresionante arquitectura del Duomo de Milán, destacando que su fachada fue la última parte terminada, resultado de dos fases de construcción. La primera fase abarcó la parte baja de las portadas en la primera mitad del siglo XVII, y la segunda se completó en 1814 por orden de Napoleón Bonaparte.
El interior del Duomo es descrito como gigantesco, con 52 pilares simbólicos, un número común en la Edad Media para ocultar significados en la arquitectura. La construcción, que duró más de cinco siglos, concibió el Duomo como un templo de grandes dimensiones, con 52 pilares representando las semanas del año solar.