En el marco del Mundial, se visitó una reconocida quesería en San Isidro, Buenos Aires, donde la demanda de picadas y fiambres se disparó. Mariano, el dueño del local, describió el ambiente festivo y la alta afluencia de clientes, quienes buscan complementar la experiencia futbolística con productos de calidad.
Se presentaron dos tipos de picadas: una gourmet de 60.000 pesos y otra más común de 50.000 pesos, ambas pensadas para unas 10 personas. Mariano destacó la fidelidad de su clientela de la zona y la importancia de ofrecer precios accesibles, aunque reconoció que el ticket promedio aumenta en días de partido. La picada se ha convertido en un elemento fundamental de la cultura gastronómica argentina, especialmente en eventos deportivos.