La víctima Fernanda relató el profundo impacto psicológico de la estafa piramidal que sufrió, llevándola a un estado de depresión y a necesitar tratamiento psiquiátrico. La pérdida de 350.000 dólares la dejó sin casa y sin ahorros, sumiéndola en una desesperación total.
La experiencia la ha llevado a desconfiar de todo y de todos, incluso de las instituciones financieras. La constante exposición a intentos de estafa ha erosionado su capacidad de confiar, creando un círculo vicioso de miedo e incertidumbre.