La población mundial, incluyendo Argentina, experimenta un proceso de envejecimiento, con una mayor expectativa de vida y una tendencia a la disminución de la natalidad.
Se proyecta que para 2050, habrá más personas mayores de 60 años que menores de 14. Este fenómeno, similar al de Japón, podría llevar a una disminución de la fuerza laboral, estancamiento del PBI y menor nivel de desarrollo productivo, además de una mayor carga fiscal.